La práctica deportiva resulta fundamental para mantener un ritmo de vida saludable y disfrutar de unos huesos y músculos más fuertes, por lo que actividades como salir a correr resultan muy beneficiosas para el organismo. Ésta debe ser practicada con un calentamiento previo y con una intensidad adecuada en función de nuestras capacidades y forma física, ya que es muy habitual sufrir padecimientos como la tendinitis en corredores o tendinitis del tendón rotuliano que resulta muy habitual entre los practicantes de esta disciplina. ¿En qué consiste y cómo podemos tratarla una vez aparece?

En qué consiste esta tendinitis rotuliana

Sufrimos esta lesión cuando notamos un intenso dolor situado en la zona que comprende la rótula y la parte superior-anterior de la tibia, e imposibilita una adecuada movilidad de la rodilla. Además, este padecimiento lleva aparejado en muchos casos una sensación de pérdida de fuerza en la propia articulación, así como molestias fuertes en los momentos en que nos incorporamos al levantarnos de un asiento y/o al intentar ponernos en cuclillas.

Síntomas de la tendinitis del tendón rotuliano

Los síntomas más frecuentes que siente el deportista pueden ser distintos en cada caso y con diferente intensidad, pero en rasgos generales estos pueden ser:

  • Sensibilidad y sensación de dolor y molestias en la zona del tendón rotuliano.
  • También es posible que se produzca un edema y se hinche esta zona de la pierna.
  • Molestias y dolores intensos al extender y flexionar la rodilla.
  • Dolor al intentar hacer algunos ejercicios físicos como pedalear o simplemente al caminar.

Causas

La tendinitis rotuliana suele estar causada principalmente por un mal movimiento, sobre todo en plena carrera, debido a una mala postura de nuestra pierna. Así, se produce un daño en el tendón, que de forma progresiva va causando una inflamación en este que es conocida como traumatismo por repetición. Pero también existen otras posibles causas como puede ser un entrenamiento incorrecto que provoque la lesión, así como una degeneración del tendón producida por una debilidad en el cuádriceps. Esta última causa puede ser grave, ya que puede conducir a una rotura de algunas fibras producida por un trabajo de fortalecimiento del propio músculo.

Por último, también resulta muy habitual que se produzca esta lesión debido a un problema congénito, de manera que la desviación de la postura de la rótula puede dar lugar a la tendinitis. Para esta última, la solución pasa en muchos casos por la opción quirúrgica.

Beneficios del tratamiento con Ondas de Choque

El tratamiento de Ondas de Choque es el más efectivo, rápido y seguro para solucionar este problema y padecimiento tan molesto e incapacitante. Incluso puede evitar las infiltraciones o la propia operación. Este cuenta con un principio activo que es totalmente distinto al empleado en la terapia de la rehabilitación habitual y permite tratar patologías muy difíciles de curar mediante las tradicionales terapias.

Estas ondas de choque son un tipo de ondas acústicas de una alta energía, cuyo comportamiento es similar a otras ondas, aunque se diferencian de éstas en que ofrecen una presión y energía muy superiores.

El tratamiento está basado en descargas de energía a partir de ondas, centrándose estas concretamente en la región de los tejidos que están afectados. Así, la compresión y tensión de aquellas células resultantes da lugar a un efecto positivo y rehabilitador. El efecto fisiológico responsable de la estimulación de las células normales y dañadas es la transducción mecánica, que se encarga de producir los factores de regeneración.

En resumen, la tendinitis rotuliana, pese a ser una lesión complicada y muy molesta, puede ser tratada y solucionada. Si es tu caso, puedes solicitar una primera cita gratuita en Centres Cruz Navarro para el tratamiento con ondas de choque. ¡Regenera los músculos y recupera la movilidad!