Practicar deporte es sano, pero también conlleva la exposición a diferentes lesiones. Además, en ocasiones no se dan solo en deportistas, sino en la vida diaria. En las siguientes líneas vamos a centrarnos en las lesiones en la ingle. Descubrirás cuáles son y también sus causas.

¿Cuáles son las lesiones en la ingle más habituales?

Las lesiones en la ingle se suelen dar por un golpe directo, una caída, o por doblar la pierna en una posición inadecuada. Son bastante frecuentes al hacer deporte, pero también se pueden ocurrir en la vida diaria.

Las lesiones inguinales suelen conllevar una tensión o desgarro parcial en el abductor de la pierna. Lo habitual es que se dé entre el músculo y el tendón, pero también en la zona en la que se unen el tendón y el hueso de la pelvis.  

Se suelen producir cuando se desplaza hacia al lateral y se da un cambio brusco de dirección. Por eso, son frecuentes en el tenis o en el fútbol, por ejemplo. Cuando esto sucede, se siente un dolor agudo en la zona de la ingle que se extiende a la cara interna del muslo.

La lesión en la ingle puede tener tres grados de gravedad:

  • Grado 1, si es leve.
  • Grado 2, si es moderada.
  • Grado 3, si es grave.

Dependiendo del grado de la lesión se puede recuperar en un par de semanas o estar hasta cuatro meses sin poder practicar deporte.

Cuando se siente dolor en la zona de la ingle, es importante que acudas al médico. Si la lesión es leve, lo más probable es que realice estas recomendaciones:

  • Aplicar frío de forma indirecta varias veces al día y durante unos 15 minutos.
  • Hacer reposo un par de días.
  • Utilizar una venda de compresión para reducir el desgarro muscular. Si se inflama el gemelo, lo mejor es retirar el vendaje.

Después de que el dolor y la inflamación desaparezcan, se pueden iniciar los movimientos:

  • Intenta cargar peso en la pierna sin sentir dolor. En algunos casos, tendrás que apoyarte en una muleta durante los primeros días.
  • Cuando no haya nada de dolor, vuelve a realizar tus actividades cotidianas.
  • Con ayuda de tu fisioterapeuta, haz ejercicios que te permitan fortalecer los abductores y toda la zona de la ingle.

Lo normal es que si la lesión no es muy grave, se cure casi por si sola. De lo contrario, tendrás que visitar al traumatólogo. Cuando la lesión es de gravedad, probablemente tengas que pasar por quirófano para lograr una recuperación completa. Los tratamientos previos intentarán evitar este último paso, pero no siempre se consigue.

¿Qué otras causas puede tener el dolor en la ingle?

En ocasiones, el dolor en la ingle no está provocado por una lesión en la zona, sino que se irradia de otras partes del cuerpo. Por ejemplo, en el caso de los tirones musculares, las lesiones en los ligamentos o en los tendones pueden provocar síntomas en la ingle. También las hernias inguinales.

Además, pueden provocar dolor en la ingle:

  • Bursitis, que es la inflamación de una bolsa que contiene líquido.
  • Osteítis del pubis, que ocasiona dolor crónico en la ingle.
  • Cualquier problema de cadera.
  • Fracturas avulsivas, que ocurren cuando un tendón o un ligamento se separan del hueso, provocando que a su vez se desprenda un trozo de hueso.

¿Cómo puedes evitar las lesiones en la ingle?

Lo más importante para evitar lesiones en la ingle es mantenerse en forma y evitar los movimientos bruscos. Además, acudir con frecuencia al fisioterapeuta para que refuerce la zona será de gran ayuda.

En nuestro centro podemos ayudarte a tratar las lesiones en la ingle y otros problemas similares. Así que no dejes de contactar con nosotros.