Probablemente, la gestión emocional se haya convertido en la gran aliada a la hora de afrontar un problema. Pero ¿qué ocurre cuando ese problema afecta no solo a la parte psicológica, sino también al funcionamiento físico de uno mismo? Esto es lo que nos planteamos ante las lesiones causadas en deportes como el pádel.

Vivimos inmersos en un día a día cargado de incertidumbre. Ni siquiera somos conscientes de que cualquier mínimo movimiento puede resultar tan doloroso que aboque a una lesión. En el pádel, sin embargo, ocurre algo diferente. Siempre vas a ser consciente de que corres un peligro mayor de lesionarte, pero el problema es que, a veces, no lo gestionamos en nuestra mente, para estar preparados. Sabemos que, en el deporte, existen más riesgos de producirse lesiones, pero, a veces, resulta complicado gestionar las emociones, sobre todo, si esa lesión ocurre en un momento decisivo, campeonato soñado o momento esperado. No es que el pádel sea un deporte extremo, como lo puede ser el paracaidismo, pero poco tiene que ver a la hora de enfrentarse a la lesión en el pádel.

Gestionar las emociones no resulta nada fácil

Tener una lesión es un problema al que hay que buscar solución, por lo que necesitamos tomar conciencia de que existe dicho problema. De lo contrario, será imposible encontrar una solución. A veces, ocurre que empezamos a gestionar las emociones en el momento en el que nos lesionamos. Sin embargo, la realidad es otra. Ocurre que las emociones hay que atenderlas antes de que esto suceda, es decir, hay que estar preparado. Para ello, existen un personal de apoyo a los deportistas y programas organizativos que tratan de concienciar a los jugadores.

A veces, sucede que muchos deportistas se centran solo en la parte práctica del juego y olvidan, por completo, la parte emocional, que es, incluso, más decisiva. Por ello, para ser un jugador profesional, no solo hay que ser exitoso en lo práctico, sino que también hay que serlo en lo mental. El factor psicológico es muy importante para estar al 100 % en la pista y poder disfrutar del juego. Podríamos considerar esta práctica como una parte de la inteligencia emocional, es decir, esa capacidad de controlar las emociones y analizar lo que ocurre a nuestro alrededor, comparándolo y sacando conclusiones que nos ayuden a mejorar.

La importancia de la gestión emocional en el pádel es todavía un aspecto alejado de algunos deportistas. Sin embargo, según el jugador profesional de pádel Alex Ruiz, “es innegable su necesidad a la hora de afrontar situaciones como el estrés y la ansiedad vividos durante las competiciones, así como la recuperación tras una derrota”. De esta manera, comprobamos que la gestión emocional no solo es necesaria para enfrentarse a una lesión en pádel, sino que también lo es para afrontar las situaciones que sucederán durante el enfrentamiento.

Debemos tener muy presente que la recuperación de una lesión deportiva no solo va a depender de factores médicos y reposo, sino también de aspectos psicológicos. Así, podrás controlar tu estado anímico en la lesión, lo que te ayudará a sentirte más satisfecho y eficaz. Además, existen aspectos que pueden darnos pistas acerca de cuándo una persona tiene un buen nivel de inteligencia emocional, tales como: su capacidad de reconocer sus sentimientos y los del resto de personas, saber cuáles son sus fortalezas y debilidades, firmeza en la personalidad, autoridad, reconocer errores, mejorar día a día y saber escuchar.

En definitiva, en el período de recuperación ante una lesión, hay que mantener una mente positiva, sabiendo que, cuando vuelvas a jugar, habrás aprendido una experiencia más, que, aunque es dolorosa, ahora te permitirá ser más fuerte.