Muchas veces, tanto personas mayores como más jóvenes que han padecido problemas de salud articular suelen decir frase tales como “ el tiempo va a cambiar, me duele la rodilla” o “este frio hace que me duelan cada vez más los huesos”.

Durante mucho tiempo se ha puesto el foco en conocer si existe realmente una relación directa entre el frío y el dolor de huesos, dando paso a múltiples mitos.

Desde Centres Cruz Navarro os explicamos si existe esa relación entre dolores articulares y frío.

 

¿Mito o realidad?: ¿Puede el frío y las condiciones meteorológicas adversas causarnos dolor de huesos?

La creencia de que la lluvia, el viento o el frío afecta a nuestros huesos está muy extendida, sin embargo, no existen evidencias que muestren que estos fenómenos afecten a los huesos y provoquen su dolor, pues estos no presentan la capacidad de generar el dolor por estas causas.

Durante épocas de frío y/o humedad, solemos contraernos, causando estas posturas un entumecimiento que puede hacernos sentir rigidez y con dolor.

 

¿Por qué el frío sí puede afectar a las articulaciones?

Si bien el frío no afecta a los huesos, este sí puede afectar a nuestras articulaciones.

 

El frío produce, al contrario que la calor, vasoconstricción, lo que produce una disminución del riego sanguíneo hacia los músculos. Esto provoca que pierdan elasticidad y se contraigan, los tendones se tensen y la articulación se vuelva rígida, lo que provoca una sensación de dolor y entumecimiento.

 

La presión atmosférica baja característica del otoño y el invierno provoca presión a nivel articular, provocando cambios en los receptores de presión y del dolor, los cuales liberan sustancias inflamatorias.

 

Finalmente, es de gran importancia tener en cuenta el líquido sinovial. El líquido sinovial es un fluido viscoso, transparente y espeso que se encuentra entre las articulaciones y las recubre, nutre, lubrica y protege ante fricciones y traumatismos, actuando como amortiguador.

El frío puede provocar que esta sustancia se apelmace y al espesarse más de lo debido no realice sus funciones correctamente.

 

¿Cómo podemos cuidar nuestras articulaciones cuando hace frío?

Aunque siempre debemos cuidarnos nuestras articulaciones, en épocas de frío deberemos poner énfasis en algunos hábitos saludables tales como:

  • Seguir una correcta alimentación con alimentos ricos en colágeno, ácido hialurónico, zinc, magnesio y también con alimentos con propiedades vasodilatadores como el café, el tomate, la cúrcuma, el ajo, el chocolate negro o las verduras de hoja verde.
  • Mantener una correcta postura y evitar agazaparnos.
  • Abrigarnos bien y evitar cambios bruscos de temperatura para evitar cambios en el líquido sinovial.
  • Realizar ejercicio para fortalecer las articulaciones y mejorar la circulación.
  • Finamente la fisioterapia puede ser de ayuda para conocer y calmar las molestias provocadas por el frío.

 

Si precisas más información acerca de la escoliosis, sus síntomas o cómo mitigar las dolencias y molestias provocadas por ella, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.