Todos conocemos en más o menos medida las múltiples y beneficiosas propiedades que tiene el agua para el ser humano. Así como sabemos que el cuerpo está formado en un 75 % de este elemento, somos conscientes de la importancia del consumo de agua diario para nuestra salud e, incluso, supervivencia. Pero lo que quizás no sabías es que, además de ser la principal fuente de hidratación del ser humano y del 71 % de la superficie terrestre, es un elemento que ayuda a recuperarse de una lesión de forma notable.

Una lesión puede suponer un gran quebradero de cabeza para un deportista, ya que le dificultará la tarea de volverse a poner en marcha. El agua sirve de gran ayuda en este proceso, propiciando que se acelere la recuperación a través de ejercicios guiados por un profesional.

El medio acuático y el material auxiliar permiten a la persona que sufre la lesión trabaje con una mayor o menor intensidad de descarga dependiendo de la lesión o la etapa en el proceso de recuperación. Es importante que se tenga en cuenta la diferencia entre el peso del cuerpo sumergido y el empuje del agua, sabiendo que una persona sumergida hasta la cintura pesará la mitad.

Los ejercicios han de ser llevados a cabo de la mano de un profesional para que sean efectivos y beneficiosos para el paciente. Como ves, la influencia del agua en la recuperación de una lesión es directa y positiva, tan solo tienes que realizar los ejercicios oportunos para tu lesión en concreto.

Pero, además, debemos recordarte que, así como influye en la mejora de cualquier otro malestar, el aspecto psicológico también influye a la hora de recuperarte de una lesión, sea del tipo que sea. Esta es otra las razones por las cuales encontramos en el medio acuático un gran aliado para la recuperación de una lesión. Y es que, en el agua se nos posibilita la opción de realizar ejercicios imposibles de practicar en seco, reducimos el estrés y nos puede servir de trabajo preparatorio.

Los ejercicios acuáticos se utilizan como paso previo al trabajo en el gimnasio o en el campo para que las estructuras lesionadas respondan de forma más rápida y la recuperación sea progresiva y temprana.  Hay tres fases de trabajo según el estado de la persona lesionada:

  • Fase aguda: para reducir la sintomatología de la lesión.
  • Fase intermedia: fortalecimiento muscular, estabilidad de las estructuras dañadas, reeducación de la marcha, inicio del trote y trabajo acíclico.
  • Fase final: trabajo de alta intensidad.

No obstante, no debemos olvidar que solo con hidroterapia jamás curaremos una lesión. Como es obvio, será de suma importancia cuidar la alimentación y la hidratación y respetar las horas de sueño y de descanso. Siempre puedes apoyarte en una terapia alternativa o añadir suplementos vitamínicos a tu dieta durante el proceso de recuperación.

También podrás realizar ejercicios en casa, sin dejar de cuidar tu estado de ánimo. No olvides que cuerpo y mente están conectados y es totalmente imposible alcanzar el bienestar físico si no has alcanzado el psíquico o emocional.

Si sufres una lesión y necesitas recuperarte lo antes posible, no dudes en contratar los servicios de un equipo experto de profesionales. Te aseguramos los mejores resultados y te atendemos de forma completamente personalizada. Recuerda que nuestra única finalidad es tu bienestar, no dudes en visitarnos.

Apuesta por lo más importante, tu salud.