El verano puede provocarnos nerviosismo, ansiedad y estrés. Organizar horarios, vacaciones, dejarlo todo preparado para marchar del trabajo y pasar unas vacaciones es el origen de muchos problemas. Lo que creíamos que iban a ser un periodo de relax, se convierte en una fuente extra de preocupaciones. Por eso tenemos que aprender a desconectar, a relajarse en vacaciones, a disfrutar.

Los ejercicios de relajación mejoran la ansiedad, aumentan nuestra confianza, mejoran los niveles de energía de nuestro organismo, disminuyen el nerviosismo y ayudan a dormir mejor. Las personas que practican ejercicios de relajación también rinden mejor en el trabajo o los estudios. Una persona sin estrés se concentra con más facilidad, se despista menos y mejora su rendimiento.

Los ejercicios de relajación son actividades que suprimen nuestra tensión muscular y despejan nuestra mente mediante la toma del control de nuestro pensamiento y la consciencia de nuestro propio cuerpo. Estas sencillas técnicas nos permitirán alcanzar un estado de calma tanto física como mental.

Aprende a respirar

Respirar ayudará a nuestro cuerpo a oxigenarse y conseguir un estado de relajación gracias a la toma de conciencia de los músculos que intervienen en este proceso vital.

Túmbate, sitúa una mano en el abdomen y otra en el pecho. Inspira profundamente, siente como primero se hincha tu abdomen, después deben expandirse las costillas y por último se abren tus clavículas. Retén el aire unos segundos y suéltalo sintiendo como se vacían las clavículas, el pecho y por último el abdomen. Mantén vacíos los pulmones unos segundos y vuelve a coger aire controlando en todo momento los movimientos.

Relajación del cuerpo

Para este ejercicio necesitaras buscar un espacio tranquilo. No te llevará mucho tiempo, pero conseguirás liberar al cuerpo de toda la tensión acumulada.

Cierra los ojos, respira varias veces y ve relajando la mente. Contrae los músculos de la frente unos segundos y relaja lentamente. Después hacemos lo mismo con la boca, sonríe con fuerza. Mantén la tensión unos segundos y relaja. Continúa lentamente con el cuello, los hombros, las manos, el abdomen, los glúteos, los muslos, los gemelos y los pies. Al final conseguirás que todos los músculos estén relajados y habrás tomado consciencia de tu cuerpo.

Relaja tu mente

La meditación te ayudará a relajar tu mente y podrás retomar el día a día con una energía más positiva.

Elige un lugar tranquilo y relajado, siéntate cómodamente  y empieza a respirar lenta y profundamente de la manera que has aprendido en el primer ejercicio.

Imagina un haz de luz blanca y cálida que entra por tu cabeza y va bajando por la frente hasta salir por la nariz y la boca. Siente cómo la luz y el calor va recorriendo y calentando todo tu cuerpo lentamente. Imagina como pasa por la garganta, al corazón. los brazos, las manos, las piernas hasta salir por los dedos de los pies y las manos. Al finalizar el ejercicio sentirás como la paz llega a tu mente y tu cuerpo.

Pinta

Hazte con unos lápices de colores y un libro de colorear para adultos y pinta. Se ha demostrado que esta actividad ofrece muchos beneficios a los adultos. Pintar ayuda a relajarse y canalizar emociones a través del color. Disfruta de un tiempo a solas pintando. Lo mejor de todo es que esta actividad puedes realizarla en cualquier lugar.

Camina

Aprovecha el periodo vacacional para dar largos paseos. Aprovecha las primeras horas del día, madruga, sal a caminar por el pinar, el campo o la playa mientras está saliendo el sol. Estos son los momentos más frescos y agradables del día, la gente aún no ha salido y podrás aprovechar para poner en orden las ideas, respirar y disfrutar de un paisaje que no ves durante el resto del año.