El verano es sinónimo de vacaciones y de diversión, pero también lo es de lesiones provocadas por deportes en la playa. La mitad de los golpes, fracturas, esguinces o luxaciones se producen en época estival, en gran parte por la práctica de actividades de aventura, acuáticas y de riesgo. Y el riesgo aumenta cuando se practican con una baja forma física.

Por eso es importante prevenir lesiones en verano mediante el asesoramiento de un profesional y, además, tomar una serie de medidas para desarrollar de manera segura, a la vez que divertida, las citadas prácticas lúdicas y deportivas.

Lesiones frecuentes en deportes de playa

La playa invita a practicar deportes y actividades para disfrutar del sol y el mar. Pero es en las costas donde se producen numerosas lesiones que van desde las de poca importancia a las que causan daños irreparables, como las sufridas en la columna vertebral o en la zona cervical.

Las piernas, rodillas, tobillos o dedos de los pies están especialmente expuestas al practicar deportes como fútbol, vóley playa o juegos de raqueta. También están en riesgo los codos, hombros o clavículas.

Suelen producirse tendinitis y esguinces, tanto en las rodillas como en los tobillos, y son frecuentes las torceduras al saltar o correr descalzo y sin protecciones, acelerando y frenando, en un terreno blando e irregular como la arena de la playa.

En la zona del cuerpo que comprende las clavículas, brazos, antebrazos y manos, las lesiones más habituales son epicondilitis laterales, también denominada codo de tenista, la epitrocleitis o epicondilitis mediales, o codo del golfista, y la tendinitis y sinovitis en muñeca.

Las lesiones más graves por practicar deportes de contacto en la playa, como el fútbol o el balonmano, incluyen periostitis o roturas y luxaciones articulares o rotura de ligamento cruzado anterior.

Los dolores en el hombro, denominados omalgias, que se producen, en muchos casos, tras practicar deportes de lanzamiento o balón volea, se producen por sobrecargas en los músculos o afecciones de los tendones, esos tejidos situados entre los huesos y los músculos y que trasmiten la fuerza de uno al otro, para generar movimiento.

También hay casos de fracturas de huesos, en los pies, tobillos y articulaciones o daños en los meniscos o los ligamentos cruzados de la rodilla.

Para los aficionados a nadar en la playa, los hombros son la zona más afectada, debido a los esfuerzos que se les exige para las brazadas y conseguir la tracción en el agua.

Correr o cualquier modalidad de running puede provocar lesiones en los pies, tobillos, rodillas, tales como metatarsalgias, fascitis plantares, esguinces o tendinopatías de tobillo o rodilla. De ahí la importancia de utilizar el calzado apropiado para cada práctica deportiva y, si se realiza en la arena de la playa, hacerlo en las zonas más consistentes y con menos irregularidades.

Prevenir lesiones en deportes de playa

Para prevenir lesiones, se debe aplicar una intensidad progresiva, de menos a más. Y el esfuerzo debe ir acorde con la preparación física, para no forzar el organismo.

Deben evitarse las horas de más calor, al tiempo que calentar antes del ejercicio y estirar la musculatura después. Se debe usar material deportivo adecuado, sobre todo cuando se practica running, fútbol o cualquier otra actividad en la que los pies se expongan a riesgos y el peso del cuerpo recaiga sobre las articulaciones.

El calzado adecuado está especialmente indicado, además, para evitar erosiones y laceraciones en la piel. Lo mismo ocurre con otro material protector, como rodilleras, coderas, casco o guantes, en caso de deportes como patinaje, skate boarding o ciclismo junto a la playa.

En caso de duda, es esencial buscar asesoramiento profesional y, si se sufre una lesión, se debe acudir a la consulta de un especialista de forma inmediata.