El dolor de las articulaciones es bastante habitual entre las personas que practican deporte. Concretamente, el dolor de rodilla es una de las razones más habituales para acudir al fisioterapeuta. Te contamos qué lo causa, qué otros síntomas lo acompañan y cuáles son los deportistas que lo padecen con mayor frecuencia.

Cuando la rótula no se desplaza como debería y roza la parte final del fémur, se produce una sensación dolorosa en la parte anterior o central de la rodilla. Esta se hace aún más intensa al realizar determinados movimientos, como agacharse, saltar, girar o correr, así como al subir y bajar escaleras.
Además del dolor, muchas personas perciben una sensación de rozamiento, cómo cruje la articulación o aprecian un cierto bloqueo.


El origen de estas molestias no es único. A veces, se deben a la incorrecta alineación de la rótula y el fémur. Otras veces, la causa está en los músculos de la zona femoral, que pueden ser demasiado débiles o mostrar cierta rigidez. Y, a menudo, están producidas por un exceso de actividad sobre la rótula o por tener los pies planos.

Entre los deportistas que más sufren este tipo de dolencias nos encontramos a los atletas, especialmente los saltadores, pero también los ciclistas, los esquiadores y los futbolistas.

Por lo que se refiere al tratamiento del dolor en su fase inicial, es recomendable:

  • Reducir la actividad. El reposo parcial y la práctica de otras actividades deportivas distintas de las habituales es beneficioso.
  • Puede ser necesario usar plantillas o cambiar de tipo de calzado.
  • En algunos casos habrá que bajar de peso.
  • Otra recomendación básica es calentar bien los músculos antes de empezar las sesiones de entrenamiento. Y, por supuesto, estirar antes y después de las mismas. Sobre todo, hay que prestar atención al cuádriceps, al tríceps sural y a los isquiotibiales.
  • Si se usan rodilleras, estas deben ser abiertas y no se debe abusar de ellas. De lo contrario, los músculos se acostumbran y se debilitan.
  • Por lo demás, la cintilla rotuliana está indicada cuando hay tendinitis. Si las molestias son en el tendón bajo, se coloca por encima de la rótula y ,si son en el alto, por debajo.

Cómo proteger las articulaciones en invierno

La llegada del invierno suele traer consigo un aumento de las lesiones de rodilla, sobre todo entre los esquiadores. En muchos casos, detrás de ellas están la deficiente forma física y la falta de técnica. Pero también se deben a que esta articulación sufre mucho con los impactos y las frenadas bruscas.

Por otra parte, el frío provoca que los músculos se contraigan y ejerzan mayor tensión sobre las articulaciones. Si siempre es aconsejable calentar correctamente antes de iniciar cualquier actividad deportiva, en invierno es fundamental. Y hay que tener en cuenta que los músculos necesitan más tiempo que cuando las temperaturas ambientales son más altas.

Al menos durante 15 minutos antes de empezar a hacer ejercicio, hay que estirar y calentar los músculos, mover las articulaciones y realizar alguna actividad que requiera algo de fuerza, como las sentadillas. Y otro aspecto importante: hay que hacer pausas de vez en cuando. Aparte de que los músculos las necesitan para recuperarse, el cansancio acumulado disminuye los reflejos y la capacidad de reacción. Es más, en caso de sentir fatiga o molestias en las articulaciones, hay que parar inmediatamente.

Seguir estas pautas básicas te permitirá proteger tus articulaciones en invierno, para que puedas continuar disfrutando de tu deporte favorito muchos años.

Recuerda que para conocer el estado de tus articulaciones no dudes en pedir cita en nuestros centros de rehabilitación en Barcelona para hacerte una valoración.