La fascitis plantar está catalogada como una de las lesiones más temidas en el pie, que puede desembocar hasta en la retirada del deportista durante un largo periodo de tiempo y afecta a gran parte de atletas.

Se trata de una inflamación del tejido conectivo que se encuentra en el pie y que se extiende desde el talón hasta los dedos, produciendo generalmente una inflamación de su inserción con el hueso del talón, llamado calcaneo. Las molestias producidas por esta enfermedad resultan tan incómodas que muchos corredores se ven obligados a dejar el entrenamiento de forma transitoria o indefinida.

La fascitis se debe a una mala pisada a la hora de practicar el deporte, produciendo un dolor insoportable, difícil de llevar y de aguantar. El dolor aparece cuando el pie está relajado y frío, por ejemplo, la persona que se levanta después de una larga noche con el pie descansado o la persona que pasa un largo tiempo en una silla sin ningún tipo de movimiento, sufre gran dolor que va desapareciendo a medida que el pie se va calentando mientras camina o hace deporte. En estadíos avanzados de la lesión el dolor es permanente en la actividad física.

Según la forma de correr y el rebote del pie contra el suelo en mala posición, una persona puede desarrollar lesiones en diferentes partes del cuerpo como en rodillas, tobillos y en el tendón de Aquiles. Si se realiza el apoyo es con la punta del pie la lesión es más fuerte en la rodilla, si es con la parte anterior del pie, se sobrecarga el tendón de Aquiles y es cuando aumenta el riesgo de sufrir fascitis plantar.

Los factores que influyen a la hora de sufrir esta enfermedad son varios: una zapatilla que no soporte el peso de la persona y no disponga de buena amortización, otro factor es la forma de correr y de apoyar el pie, influye también el clima, el terreno, etc.

El asfalto, por ejemplo, no absorbe el impacto generado mientras se corre, y es más fácil tener un dolor en la planta del pie tras correr, ya que el terreno duro no amortigua las pisadas. Para evitar lesiones sobre asfalto se tendrá que evitar el sobrepeso y correr con zapatillas que tengan buena amortiguación, ya que esto puede empeorar la fascitis. Los caminos de tierra y el césped sí son buenos para correr ya que ofrecen mayor amortiguación aunque puede haber baches y piedras sueltas y la posibilidad de esguince suele ser alta.

La fascitis plantar resulta difícil de curar cuando el proceso inflamatorio se ha cronificado, es decir, cuando supera los dos meses de evolución. Conviene empezar un tratamiento para la fascitis plantar en corredores lo antes posible y así que no produzca algún daño irreversible. 

Algunos tratamientos no son efectivos, pero se ha descubierto que el tratamiento de ondas de choque, es rápido y eficaz para esta enfermedad, y deja atrás las incómodas y dolorosas infiltraciones, obteniendo un resultado positivo. Este tratamiento de ondas de choque acústicas de alta energía, consiste en la descarga de energía de la onda de choque en la región donde se encuentra el tejido afectado ayudando a regenerar el tejido mediante la estimulación de las células.

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