Hay una práctica deportiva que se convierte en una de los más populares durante la temporada estival y esta no es otra que la de nadar. La natación en una gran piscina, disfrutando de las buenas temperaturas, al mismo tiempo que se hace ejercicio, es una idea que seduce tanto a niños como a adultos.

No obstante, la natación no se practica solo en verano, dado que sus muchos beneficios para la salud constatan que es una práctica idónea para llevarla a cabo día a día.

Al realizarse en el agua, la movilidad de los músculos es más fácil que en los deportes en tierra. Además, se trabajan casi todos. Lo mejor es que no tienen lugar impactos al no estar sobre el suelo y nuestras articulaciones, al estar en el medio acuático, no son dañadas.

La natación es beneficiosa también para tratar determinadas enfermedades como la osteoporosis o el reumatismo. Sirve, igualmente, para quienes hayan padecido un ataque cardíaco o para una tendinitis.

Del mismo modo, es ideal cuando se haya producido una intervención quirúrgica o para la rehabilitación por alguna lesión deportiva.

En general, el mayor de los beneficios es que aporta una movilidad articular mayor sin que haya riesgo de padecer algún dolor, como sucede en seco, dado que no hay ninguna clase de apoyo.

Lesiones frecuentes en natación y recomendaciones para prevenir lesiones nadando

Cada estilo de natación es eficaz para tratar una patología determinada. No obstante, es importante que sepamos realizar bien los ejercicios porque, de lo contrario, la natación puede traer más inconvenientes que ventajas.

De hecho, una mala práctica puede traer consigo lesiones. Una de las recomendaciones para nadar y evitar lesiones nadando es la de planificar bien las sesiones, realizar estiramientos en seco, calentar dentro del agua antes del inicio de una sesión y evitar el exceso de posible fatiga.

Entre las lesiones más comunes se encuentran las de los hombros. Tienen lugar cuando alguno de los cuatro músculos de esta zona se emplea en exceso y cuando existe poco flujo sanguíneo.

Recomendamos tener mucha coordinación con respecto al estilo de movimientos de los hombros, dado que es el más rápido de todos. La lesión ha de tratarse por medio del descanso de los músculos y de la corrección de la técnica porque es muy alto el riesgo de volver a lesionarse.

Otra lesión muy normal es la de la rodilla de nadador o la de rodilla estilo pecho. Se puede producir por la mecánica de carrera que caracteriza a la patada de braza. Después de extender las piernas, estas se vuelven a unir en la fase de propulsión de la patada. Hay que tener en cuenta que la rodilla se encuentra sujeta a la rotación externa, algo para lo que no está diseñada. El ligamento interno se pone en tensión.

Para prevenir esta lesión es conveniente alternar los estilos de natación y realizar ejercicios para fortalecer los cuádriceps y los isquiotibiales.

La espalda y el cuello pueden lesionarse también en el estilo mariposa por una hiperextensión en la columna lumbar. Por ello, hay que mantener la cabeza alineada con respecto a la espina dorsal.

Del mismo modo, es posible lesionarse la espalda baja. En el estilo libre se puede dar el caso de nadar con la cabeza en alto, mientras que las piernas y las caderas se hunden. Por ello, puede que se patee duro para mantener las piernas en alto y que se arquee así la zona de la espalda baja. Si ocurre esto, hay que trabajar el equilibrio y la postura para dar con una posición horizontal relajada.

No olvides, si sientes molestias tras nadar, que ponemos a tu disposición a nuestro especialista.