La columna cervical es una región del cuerpo susceptible de padecer dolor y rigidez debido a la función que desempeña en el mismo, de sostener y dirigir los movimientos de la cabeza. El dolor cervical también suele asociarse a situaciones de stress, que pueden provocar tensión muscular a nivel de la musculatura del cuello, trapecios, angulares del omóplato, y romboides, entre otros músculos muy ligados a la zona cervical y las extremidades.

Por todo ello, frecuentemente presenta bloqueos articulares, contracturas musculares y síntomas neurológicos asociados tales como cefaleas, vértigos, inestabilidades, acúfenos, e incluso pérdida de fuerza y sensibilidad en las extremidades superiores que pueden ser tratados con osteopatía.

Las técnicas osteopáticas utilizadas son manuales y su finalidad es eliminar el dolor y los síntomas neurológicos asociados, restablecer la movilidad, reequilibrar el sistema muscular y devolver la funcionalidad a la zona para un correcto desarrollo de las actividades de la vida.