Las agujetas son dolores musculares que te sobrevienen unas 24 horas después de realizar una determinada actividad física. Mucha gente que practica deporte se pregunta si son buenas las agujetas. No hay una respuesta clara para esa pregunta.

Si no sientes agujetas después de una dura sesión de ejercicio, no quiere decir que lo hayas hecho mal. Si las sufres, tampoco significa que tu tabla de ejercicios sea magnífica. Las causas de las agujetas son variadas y se resumen, básicamente, en que a veces, al practicar deporte, se producen traumas microscópicos en el músculo, que causan molestias. La parte positiva es que cuando te recuperas, el músculo se ha hecho más fuerte y denso. En ese sentido, las agujetas son buenas.

Para saber todo sobre cómo evitar las agujetas te damos una serie de consejos y explicaciones de por qué aparecen.

Es más probable que las sufras cuando cambies de rutina en tus ejercicios físicos deportivos o introduzcas un nuevo estímulo, como una nueva actividad, aumento de intensidad o volumen.

También las notarás si empiezas a practicar actividad física en general o la retomas después de un tiempo de inactividad. Esto significa que tu organismo está adaptándose a esa nueva situación y preparando los músculos para dar la mejor respuesta posible a los nuevos requerimientos.

Son buenas las agujetas o no

En este sentido, como hemos afirmado anteriormente, las agujetas son buenas. Las sentirás después del primer día en el gimnasio o de salir a correr, por ejemplo. Pero, a medida que continúes, tu musculatura se irá adaptando y conseguirás más fuerza y resistencia.

El malestar muscular es la característica más común de las agujetas, pero hay otros síntomas. Por ejemplo, la reducción de la amplitud de movimiento y la rigidez de las articulaciones. También puedes notar hinchazón localizada, sensibilidad y disminución de la fuerza muscular. Estos síntomas aparecen gradualmente después del ejercicio y no son los mismos que se producen durante la actividad, que también pueden suponer un dolor agudo, que termina cuando paramos el ejercicio.

Y aunque sentir agujetas indica que tus músculos están creciendo, no necesariamente las sentirás siempre que hagas un progreso con el deporte que practiques.

Hay una creencia falsa muy extendida, consistente en que las agujetas se deben a una acumulación de ácido láctico en los músculos. Esto no es cierto.

Cuando haces deporte, el organismo requiere potencia. Para obtenerla produce una fragmentación molecular. La consecuencia de esta cadena de reacciones es que las células se vuelven más ácidas, lo que te da la sensación de que tus músculos están ardiendo. El causante de esa sensación no es el lactato, aunque durante mucho tiempo algunos expertos lo creyeron así. El lactato, en realidad, es beneficioso y asegura la producción de energía para continuar el ejercicio físico. Pero no es el causante del dolor de las agujetas.

Prevenir las agujetas

En realidad, no se trata de prevenir las agujetas, porque eso no siempre es posible. La cuestión es minimizar las molestias, la frecuencia con que nos afectan y su intensidad. Pero ni siquiera para esto hay una receta infalible. Algunos especialistas en actividad física hablan de suplementos con glutamina, estiramientos antes y después del ejercicio de alta intensidad, y realizar la práctica físico deportiva incrementando la intensidad gradualmente.

No obstante, no hay pruebas concluyentes de que ninguna de estas fórmulas sea la panacea.

Otras soluciones son la ingestión de proteínas o un poco de sal después del entrenamiento, aplicar hielo sobre los músculos inflamados o doloridos y someternos a duchas de agua caliente y fría, alternativamente, porque mejoran la circulación sanguínea y alivian el dolor.

También debemos continuar con nuestras rutinas de ejercicio físico, porque disminuyen el dolor y aumentan la velocidad de recuperación de los traumas microscópicos producidos en los músculos.