Para todo deportista es necesario conocer aquellos grupos de músculos esenciales para la ejecución de su disciplina, las funciones y acciones que realizan, las lesiones más habituales y cómo prevenirlas. En este caso, se realizará una aproximación a un músculo muy importante dentro de los que forman parte del tronco: el dorsal ancho.

Qué es el dorsal ancho

Este músculo es el más fuerte, grande y ancho de entre todos los que forman parte del tronco de los seres humanos. En los homínidos, su función era la de ayudar a caminar a cuatro patas, trepar o colgar de las ramas. El hombre lo ha conservado, a pesar de andar de forma bípeda, y gracias a este músculo podemos seguir trepando.

El dorsal ancho es un músculo plano, cuya forma es triangular, situado a nivel del tronco y hombro en la espalda. Está cubierto de una membrana fibrosa y se sitúa entre la vértebra torácica 7 y la vértebra lumbar 5, sobre el hueso sacro y el hueso coxal. Se une mediante un tendón muy fuerte a la axila y al músculo redondo mayor.

Cuáles son las funciones del dorsal ancho

Este importante músculo tiene varias acciones o funciones:

  1. Permite la inspiración, así como la inclinación de la pelvis a nivel lateral.
  2. Es extensor del brazo.
  3. Permite la abducción y rotación interna del brazo.
  4. Es esencial para realizar la acción de trepar.
  5. Contribuye a la posición firme erecta del cuerpo.

A nivel deportivo, tiene las siguientes funciones:

  1. Función de tracción, como el movimiento de remo.
  2. Función de elevación del cuerpo en la escalada.
  3. Función de tracción en el agua, impulsando el cuerpo hacia delante en la natación.

Cómo se produce la lesión en el dorsal ancho

Por ser un músculo tan importante en la espalda e implicado en gran cantidad de movimientos, su lesión por aumento del tono, rotura de fibras, distensiones, desgarros o contracciones puede afectar de diversas formas:

  1. Lumbalgia: esta patología puede estar causada por diversos procesos. Si hay aumento del tono del dorsal ancho, este proceso puede provocar la lumbalgia, en este caso, suele ir acompañada de hiperlordosis.
  2. Dorsalgia: dolor de espalda a nivel de la columna dorsal por aumento del tono o contractura del dorsal ancho. Esto se aprecia por la rectificación de cifosis que se produce en la zona dorsal baja o dorso plano. Puede producirse también hiperlordosis alta, que se relaciona con el bloqueo del diafragma.
  3. Dolor de hombro: algunas de las afectaciones en las que se puede ver involucrado este músculo son la tendinitis del manguito de los rotadores, la tendinosis de la cabeza del bíceps, la pérdida de la movilidad del hombro e incluso calcificaciones.

En la vida cotidiana de personas no deportistas, este músculo interviene menos en las actividades y movimientos diarios, que suelen ser estirar o abrazar, ya que en pocas ocasiones trepamos o traccionamos. Esto hace que sea un músculo que no se suele ejercitar, por lo que en una situación de sobreesfuerzo puede dañarse, producirse una contractura e incluso lesionarse de manera más grave. Para evitar este desequilibrio respecto de otros músculos, el dorsal ancho se debe ejercitar habitualmente. Además, es muy importante entrenar el dorsal ancho en personas con alteraciones posturales de la columna para lograr su equilibrio.

El dolor dorsal se debe tratar acudiendo a la consulta del fisioterapeuta, ya que los tratamientos analgésicos, antiinflamatorios y farmacológicos suelen producir poco alivio y suele ser temporal. Las técnicas más usadas en este tipo de dolores son: el masaje descontracturante, estiramientos, localización de puntos gatillo, aplicación de calor, la punción seca, entre algunas otras. Además, es recomendable mejorar la postura para evitar malas posiciones.