La Organización Mundial de la Salud (OMS) refiere que en 2016, la cantidad de personas con sobrepeso era de 1900 millones a nivel mundial, de los cuales, 650 millones sufrían obesidad. Asimismo, se ha observado que desde 1975 esta enfermedad se ha triplicado.

Con motivo del Día Internacional contra la Obesidad, que se celebra cada día 12 de noviembre, desde Centres Cruz Navarro, especialistas en rehabilitación en Barcelona, os explicamos qué es la obesidad, qué tipos existen, sus causas, sus efectos a nivel musculoesquelético y cómo podemos actuar en estos casos.

¿Qué es la obesidad y qué tipos existen?

La OMS define la obesidad como “una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”.

El Índice de Masa Corporal (IMC) es un indicador simple de la posible presencia de sobrepeso u obesidad. Este dato es resultado de dividir el peso de la persona entre el cuadrado de su altura en metros (kg/m2).

Este índice proporciona una escala de valores en que se clasifican los distintos niveles de peso y las posibles afecciones relacionadas:

  • Bajo peso: Menos de 18.5
  • Normopeso: 18.5 – 24.9
  • Sobrepeso: 25 – 29.9
  • Obesidad I (Bajo riesgo): 30 – 34.9
  • Obesidad II (Riesgo medio): 35 – 39.9
  • Obesidad III (Alto riesgo o mórbida): 40 – 49.9
  • Obesidad IV (Obesidad extrema): Más de 50

¿Cuáles son las causas de la obesidad?

La obesidad surge como una combinación de factores hereditarios, ambientales y conductuales. Ocurre cuando se ingieren más calorías de las que se gastan, por lo que este exceso se acumula en forma de grasa. Algunas causas y factores de riesgo tras la obesidad son los siguientes:

  • Herencia genética.
  • Dieta inadecuada.
  • Inactividad.
  • Ciertas enfermedades y fármacos.
  • Edad avanzada.
  • Embarazo.
  • Cambios hormonales.
  • Trastornos metabólicos como el hipertiroidismo.
  • Estrés.
  • Microbioma.
  • Falta de sueño.
  • Dejar de fumar.
  • Causas socioeconómicas.

Efectos de la obesidad en el sistema musculoesquelético

Las articulaciones, huesos, músculos y demás estructuras del sistema musculoesquelético pueden desgastarse y dañarse por múltiples motivos. Un exceso de peso constante ejerce presión sobre los tejidos, lo que puede llevar a producir inflamación y dolor (como por ejemplo, la tendinitis) o fracturas.

La bursitis es otro posible efecto de esta enfermedad. Las bursas son bolsas serosas que se encuentran en las articulaciones para protegerlas de golpes o desgastes por fricción, y que por la presión de la grasa pueden inflamarse.

Las personas con sobrepeso tienen más riesgo de sufrir artritis, artrosis, osteoporosis, o necesitar prótesis de cadera o rodilla, debido al desgaste de los huesos y articulaciones.

Las articulaciones que soportan el peso corporal, como la del raquis lumbosacro, la coxofemoral, la de la cadera, y las rodillas y tobillos, tienen una resistencia límite a las cargas.

El tejido adiposo (la grasa), además, es un elemento secretor activo que puede contribuir a la respuesta inflamatoria.

Finalmente, debido a la dificultad o falta de interés en realizar ejercicio, las personas con obesidad acaban presentando una disminución de músculo (hipotrofia muscular), baja resistencia y flexibilidad.

¿Cómo actuar en los casos de obesidad con afección a las articulaciones?

En primer lugar, es fundamental la pérdida de peso mediante dieta y ejercicio, controlados por un nutricionista y un fisioterapeuta o entrenador personal. También se podrá valorar por parte del paciente el tratamiento quirúrgico.

Una vez controlado el peso, se deberá trabajar a nivel fisioterapéutico para volver a ganar masa muscular, resistencia, flexibilidad y movilidad y mejorar los dolores.

Si precisáis de mayor información acerca de cómo mantener vuestra salud musculoesquelética os invitamos a seguir los artículos de nuestro blog, consultar nuestros servicios, o poneros en contacto con nosotros sin compromiso.